Por Alexandre de Bilderling

La filoxera es una enfermedad de la vid que asoló los viñedos europeos entre 1863 y 1930. Originaria del este de los Estados Unidos de América, esta enfermedad ataca las raíces de la planta a través de una especie de insecto, la filoxera, que dio su nombre a la enfermedad.

¿De dónde viene la filoxera?

A mediados del siglo XIX, era muy común que los europeos ricos importaran plantas del continente americano, con el fin de regalarse jardines botánicos o de crear colecciones. Esta importación de plantas vivas transportadas en terrarios fue uno de los principales vectores de introducción de virus y de insectos aniquiladores en Europa.

¿Cómo funciona la filoxera?

La filoxera, un insecto con un ciclo de desarrollo muy complejo, está muy presente en las cepas originarias del continente americano, y se ha aclimatado muy bien a las de Europa, dañando irremediablemente las raíces y provocando la muerte de la vid en pocos años.

Moviéndose de un viñedo a otro por vías tanto aéreas como subterráneas, los viticultores europeos sólo pudieron presenciar, impotentes, la destrucción de sus viñedos a causa de esta enfermedad incurable. La única solución en esa época para intentar limitar la propagación de esta plaga, era arrancar y quemar las vides infectadas.

¿Qué impacto tuvo sobre el vino?

El primer efecto de la filoxera fue la redistribución de los viñedos europeos. De hecho, entre 1875 y 1889, Francia perdió más del 70% de su producción, por lo que los países importadores recurrieron a su vecino español y España se convirtió en el país con mayor producción de vino en el mundo.

El segundo efecto fue la modificación de la planta. La única solución eficaz a esta cruel invasión, fue el uso de vides originarias del continente americano (vitis riparia, vitis rupestris, vitis berlandieri…) naturalmente inmunes a esta enfermedad, cuyas raíces permitían la cicatrización de los ataques de la filoxera. Sin embargo, estas vides no posibilitan la producción de uvas de suficiente calidad para la elaboración de grandes vinos, por lo que los viticultores procedieron a realizar injertos de vides europeas (vitis vinifera, la única que permite la elaboración de grandes vinos) sobre sistemas radiculares (las raices) de las vides americanas. La gran mayoría de los viñedos del mundo utilizan al día de hoy portainjertos americanos.

Por último, el encepe reproducido después de la crisis de la filoxera ha trastornado los hábitos. Por ejemplo, la cepa principal en Burdeos en la época de la famosa clasificación de 1855 era el Carmenère, el Merlot se consideraba para entonces una cepa secundaria. Conocemos hoy en día el éxito del Merlot, que es la cepa principal en toda la rivera derecha de Burdeos, y la segunda cepa más cultivada en el mundo (cifras del 2010).

La invasión de la filoxera es sin duda la infección más destructiva de la historia vinícola moderna, hasta el punto en que hoy en día es muy raro encontrar viñas prefiloxéricas. Sólo unos pocos viñedos raros en el mundo se salvaron de la filoxera debido a su suelo arenoso o su aislamiento: algunos lugares en Australia, Chile, las islas vinícolas del Mediterráneo, así como muy raras excepciones en Europa, por ejemplo, el vino Vieilles Vignes Françaises de Champagne Bollinger es un vino blanc de noir cuyas uvas proceden de viñas prefiloxérica

Bibliografia:

  • Ravageurs de la vigne – Daniel Esmenjaud, Serge Kreiter, Michel Martinez, René Sforza, Denis Thiéry, Maarten ven Helden et Michel Yvon – Editions FÉRET – 2008
  • The Oxford Companion to Wine – Jancis Robinson et Julia Harding – Oxford University Press – 2015
  • Dictionnaire encyclopédique des cépages et de leurs synonymes – Pierre Galet – Editions Libre & Solidaire – 2015
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